Durante muchos años hemos escuchado que los lácteos son imprescindibles en nuestra
alimentación o incluso que no tomarlos conlleva tener más riesgo a la aparición de ciertas
enfermedades.
Aquí os presento los mitos más repetidos sobre los lácteos:
- “Los lácteos son imprescindibles”. Los lácteos son alimentos con una elevadísima
densidad nutricional, pero todos los nutrientes que nos aportan pueden encontrarse
en otras fuentes alimentarias. Es cierto que la biodisponibilidad de nutrientes como el
calcio es mayor en lácteos, pero este puede obtenerse de otras fuentes como
pescados pequeños que se comen enteros como sardinas, frutos secos, legumbres,
alimentos enriquecidos, etc. Por tanto, los lácteos, no son imprescindibles. - “Los lácteos desnatados son mejores que los enteros”. En particular, los lácteos
enteros como el yogur o el queso pueden hasta proteger contra distintas
enfermedades metabólicas. - “Los intolerantes a la lactosa no pueden tomar ningún lácteo”. Claramente NO, ya
que el umbral de tolerancia a la lactosa es muy individual. Muchas personas deciden
eliminar los lácteos de su dieta cuando posiblemente se habrían beneficiado de reducir
su cantidad. Por supuesto, no debe confundirse intolerancia a la lactosa con alergia a
la proteína láctea. En este último caso, la eliminación SÍ es obligatoria. - “Los lácteos son proinflamatorios”. De hecho, lácteos fermentados como el propio
queso o yogur podrían tener incluso propiedades antiinflamatorias en personas sanas. - “Los lácteos generan moco y acné”. Distintos estudios han concluido que no hay
evidencia que avale la producción de moco en personas SANAS. Sobre el acné hay más
debate, aunque es complicado posicionarse ya que la mayor parte de estudios no
tienen en cuenta la calidad de los lácteos consumidos ni el patrón o frecuencia en el
que se consumen. En cuanto al tipo de lácteo concreto, la leche si se relaciona con el
acné (sobre todo, entre los mayores consumidores), pero no otros lácteos
fermentados como el yogur. De hecho, pueden ser hasta beneficiosos para la salud de
la piel.
La conclusión que sacamos de todo esto es: si te gustan los lácteos y no te sientan mal/no
tienes ninguna intolerancia o alergia, consúmelos al natural, sin edulcorar y sin desgrasar. En
caso contrario, no te gustan, llevas una alimentación vegetariana/vegana o no te sientan bien,
no te preocupes por sus nutrientes, tienes un montón de alimentos donde puedes
encontrarlos.