En la temporada de invierno es muy común el déficit de la Vitamina D. En España, afecta a un
40-65% de la población.
La vitamina D (o colecalciferol) es una vitamina liposoluble cuya función principalmente es
hormonal. Además, esta se encarga de regular la homeostasis del calcio, es decir, su equilibrio:
es la encargada de fijarlo al hueso y conseguir los niveles necesarios para evitar posibles
enfermedades como la osteoporosis, raquitismo u osteomalacia.
Otras funciones que presenta son:
- Es crucial para nuestro sistema inmunitario, que nos protege contra agentes externos
(virus, bacterias perjudiciales, etc.). - Es fundamental, para la contracción muscular.
- Participa en la coagulación sanguínea.
- Aumenta, no solo la absorción del calcio, también la del fósforo, otro de los minerales
de los huesos. - Interviene en el correcto crecimiento celular ligado a la prevención del cáncer.
- Antiinflamatoria.
- Ayuda en la fertilidad femenina.
Los motivos de este déficit pueden ser: - Malabsorción
- Exposición solar insuficiente
- Obesidad
- Interacción fármaco-nutriente
La fuente principal de absorción es a través de la exposición solar (responsable) unos 10-15
minutos al día serían suficientes para sintetizar el 80-90% de esta vitamina en nuestro cuerpo.
Es importante que el sol penetre por la cara y brazos, ya que estas zonas es donde mayor
absorción hay, también recordar que tiene que ser la exposición directa, es decir, no vale a
través de una ventana/cristal.
Con la alimentación no seria suficiente, ya que solo se sintetiza un 10-15%. Alimentos ricos en
vitamina D como: lácteos (yogur, leche o quesos), pescados azules (salmón, sardinas, caballa,
etc.), huevos (sobre todo la yema), setas, aguacate, copos de avena y bebidas vegetales
enriquecidas con vitamina D.
La suplementación de la vitamina D debe ser pautada por un especialista, ya sea un médico,
pediatra o nutricionista, ya que, un exceso de esta vitamina tiene efectos nocivos pata el
organismo.